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Hojas manuscritas, un lápiz y una taza de café sobre una mesa
Concurso de Microrrelatos Coslada 2026
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Relato 10 de 30

Las chicas de los viernes - Mari Paz Bellido

El café de la esquina del barrio siempre tiene reservada la mesa junto al ventanal. No hay cartel, pero casi nunca está ocupada: los viernes pertenece a las seis magníficas, aunque por aquí simplemente nos conocemos como las chicas de los viernes.

A nuestros setenta y tantos, Carmen, las dos Lolas, Conchi, Tomi y yo hemos convertido ese ritual en una fortaleza impenetrable. Entre tazas de café, tostadas y vasos de agua, desmontamos la rutina: comentamos la novela del club de lectura, debatimos sobre la reforma del parque o nos reímos sin pudor de los achaques de la edad.

El verdadero corazón del grupo es la lealtad que nos une. Cuando a Tomi le fallaron las fuerzas tras perder a su compañero de vida, no enviamos flores; nos turnamos para llevarle el desayuno, acompañarla en silencio y, finalmente, devolverla a la mesa del ventanal. Y para las que empiezan a notar la sombra del olvido, el grupo es su anclaje: otros pares de ojos que recuerdan nombres y detalles cuando las palabras deciden escapar.

Nuestra amistad no es una foto antigua y descolorida, sino un fuego vivo. Hemos aprendido que la vejez no es una sala de espera, sino un espacio de libertad donde solo importa quién te acompaña cada viernes al brindar por nosotras.

Celebran que la vida sigue siendo una fiesta vibrante mientras llega el próximo viernes.