Relato 27 de 30
Escepticismo - Juan Granados Ruiz
Llevo aquí entubado varios dias, padeciendo una angustia increible. No quería que llegara el final. El final trae sufrimiento y dolor. Todas las noches me visitaba “ese ser”. Me decía con su voz tenebrosa: “¿Te vienes?”. “¡Déjame en paz, bestia inmunda!”, le contestaba. Mientras, cada noche, desde mi cama de cuidados paliativos soñaba que volaba hacia un lugar donde un ángel bellísimo e inmaculado me daba una "pócima". Pero como mi escepticismo cuestionaba creencias religiosas, dudaba si debía tomarla o no. No recuerdo si lo hice. Debió ser que no, porque me veo aquí, a dos metros bajo tierra. Mi gran duda fue: ¿qué hubiera pasado de haber tomado la pócima?