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Hojas manuscritas, un lápiz y una taza de café sobre una mesa
Concurso de Microrrelatos Coslada 2026
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Relato 6 de 30

La Mascota - Miguel Ángel Martín Bernardo

Mis nietos querían una mascota e iniciaron una campaña con la ayuda de la abuela Matilde. Decidimos informarnos, y finalmente compramos un hámster dorado con una jaula que incluía dos cúpulas bulbosas que la asemejaban a una catedral moscovita. El primer día fue una fiesta. Entre ponerle nombre al bicho (propuse Hámstermartín pero se desechó porque era largo y sonaba a bebida alcohólica alemana y le llamamos Pinky) y ver al animal haciendo ejercicio todo fueron risas. Incluso hicimos fotos en las que Pinky ni siquiera miraba a la cámara. Pasaron los días, el efecto sorpresa desapareció y los niños pasaban olímpicamente de Pinky, igual que él de nosotros. Una mañana lo encontré tendido en la jaula, cogí su cuerpo y estaba frío. Lo envolví y me dirigía a la basura cuando Matilde me dijo: - ¿No lo irás a tirar a la basura? - ¿Y qué hago? - Enterrarlo dignamente Así que me dirigí al Recinto Ferial y, esquivando en el camino a algunos chuchos que se acercaban para olerme, cavé un hoyo y lo enterré algo nervioso por si me descubrían y me acusaban de delito contra la salud pública. De vuelta a casa pensé en la pena que les daría a los chicos, así que volví a la tienda y elegí un ejemplar de hámster enano chino que no se parecía a Pinky, ya les contaría luego que estos animales también evolucionan como Pikachu. Entonces cometí un error fatal. Le conté a la dependienta las circunstancias de la muerte y de golpe se puso muy sería: - ¿Qué ha hecho con el cuerpo? - Pues enterrarlo - ¡Cielos! ¿Y dice que estaba frío? - Pues sí, bastante fresquito - Pero insensato, usted no sabe que estos animales hibernan… No la dejé seguir, salí corriendo y me dirigí al enterramiento. Saqué el cuerpo, esta vez helado y tieso, y le dije: - ¡Venga Pinky, reacciona que era una broma! Pero no hubo nada que hacer, reparé entonces en el infinito horror que reflejaba su mirada vidriosa, a lo muñeco Chucky, y lo volví a enterrar respetuosamente.