Relato 23 de 30
La casa verde - Carmen Real
Durante mis paseos por aquel barrio de Madrid, siempre me paraba a mirar una casa que seguía en pie entre edificios nuevos. Estaba bien cuidada. Tenía ventanas de madera verde y las paredes acababan de ser encaladas. El jardín , ni descuidado ni demasiado arreglado, parecía crecer libre, como si alguien hubiera decidido dejar que la naturaleza siguiera su propio ritmo. La verja, también verde, daba el último toque a ese ambiente tranquilo y discreto. Al caminar por la calle tranquila, esperaba ver a alguno de sus habitantes. Imaginaba sus vidas. Me hubiera gustado descubrir quiénes eran los dueños de esa pequeña superviviente. Nunca lo logré. Pero la casa no estaba abandonada. Eso se notaba. Se mantenía firme, digna, rodeada de construcciones modernas que habían ocupado el lugar de otras casas como ella. Esas otras habían desaparecido sin dejar rastro. Era un resto de aquel antiguo extrarradio lleno de casas de recreo, donde los poderosos buscaban descanso antes de que la ciudad creciera y lo engullera todo. Un día vi un cartel de "Se vende" colgado en la verja. Sentí una punzada de tristeza. Sería ese el final de su resistencia? Terminaría convertida en otro edificio sin personalidad, igual a los que la rodeaban? Si hubiera tenido posibilidad, la habría comprado sin pensarlo, solo para salvarla. Lo merecía después de tantos años en pie. Dejé de pasear por allí. Mi vida cambió y nunca supe que ocurrió. Me gusta pensar que quien la compró supo respetarla, que mantuvo su esencia y que hoy es un lugar lleno de vida, de niños, de música, de pájaros. Y que, si algún día vuelvo a pasar por aquella calle, la encontraré todavía firme y serena, como la primera vez que la vi.